lunes, 15 de septiembre de 2014

Pánico en Parque Aguja

Está película es una historia de amor, de los colores del amor, y la degradación que produce la droga, especialmente la heroína, entre sus protagonistas. Con dos buenas actuaciones, tanto de Kitty Winn con su voz dulce y sensual, como del propio Al Pacino, en uno de sus primeros papeles. La película se desarrolla en un decadente nueva York de comienzos de los 70, y este es tal vez uno de los mayores meritos de la película, el lograr dar con ese ambiente callejero, interracial y miserable del Yonkie, que tiene que alimentar su vicio, a la vez que sobrevivir, entre la comida rápida, los moteles de mala muerte, el tráfico de drogas, el mundo moderno con todas sus imposiciones y el robo. Esta pelicula es un fiel reflejo del pícaro de la antigua edad media, que debía sobrevivir como sea, aunque sea a costa de su propia moral. Una película muy apabullante en cuanto a lo que nos muestra de realidad urbana norteamericana en esos extraños años de comienzos de los 70, cuando muchas cosas estaban explotando en estados unidos, como las mismas drogas, el problema de Vietnam y el paraiso hippie, todo esto en contrapunto con una sociedad que no forjaba aun los fundamentos de un capitalismo sólido. Ahora bien, en cuanto a argumento, la película es mala, ya que hay que diferenciar entre un buen tratamiento de exteriores, a la calidad del guión, que es de lo peorcito que he podido ver de películas americanas, además el peso de las actuaciones no compensa la duración de la historia y su fatal falta de imaginación en la construcción del relato. Los méritos del Director Jerry Schatzberg, es haber logrado interpretar y llevar a cabo a la perfección la degrades en la vida del drogadicto, que es uno antes del amor y después del amor en la relación y en su complicidad con la mujer y viceversa y su relación con la droga y el narcotráfico. El final, es para el olvido, pero a pesar de ser tan básico, deja algo, las parejas que se aman, se necesitan, incluso en drogas, hay una relación de causa consecuencia, entre la miseria, el placer y el deseo y por sobre todo la necesidad de compañía y de sumisión.

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